Yo soy la Puerta + Pascua 4A, 2026 + ACL

 


Yo soy la Puerta

Pascua 4A, 2026 (Juan 10, 1 Pedro 2, Hechos 2)

All Santos, Oxnard

La Revda. Alene Campbell-Langdell, traducido por MCL+

 

Hace un par de semanas, vimos un concierto y la música nos contó algo antes de compartir una canción sobre el sentido de pertenecer a la comunidad. Ella compartió que se crió en un ambiente que no aceptó su realidad y que, cuando les mostró quién es, la rechazaron, supuestamente por amor. Ella terminó diciendo que quisiera cantar una canción en una iglesia que realmente la aceptara tal como es.

Si queremos entender las palabras de Jesús en el capítulo 10 del Evangelio de San Juan, tenemos que recordar el contexto. Así que regresamos al capítulo 9. Van a recordar que leímos la historia de la sanación del hombre nacido ciego durante la Cuaresma. Después de que se habla con el hombre, sus padres y los líderes religiosos, al final de la historia, el hombre es echado de la sinagoga. Jesús lo encuentra y se presenta a él de nuevo. Me gusta la traducción “Mensaje” porque después de preguntarle si cree en el Hijo del Hombre, y el hombre pide que Jesús señale quién es para seguirlo, Jesús replica: “Lo estás mirando. No reconoces mi voz” (parafraseado, Juan 9:35-37). Este es el contexto en el que más tarde escucharemos que las ovejas siguen al Pastor porque conocen su voz (Jn. 10:4).

Mucho se ha escrito sobre Jesús como el Buen Pastor. Sin embargo, en el Ciclo A del leccionario, encontramos otra metáfora que Jesús utiliza para describirse a sí mismo en relación con las ovejas. En dos ocasiones a lo largo de estos diez versículos, Jesús afirma: «Yo soy la puerta» (término que aquí se traduce como «portón», aludiendo a un redil). Esta es una imagen particularmente conmovedora para personas como el hombre ciego de nacimiento del Evangelio de Juan o aquella música, quienes fueron expulsados de su comunidad por decir la verdad lo mejor que pudieron.

Hablar de puertas o portones en relación con Jesús puede parecer particularmente delicado en el entorno político actual; sin embargo, tal vez esto también señale caminos para convertir este tema en un diálogo constructivo. Cuando Jesús habla de proteger a las ovejas de ladrones y bandidos, se refiere a algo que los defensores de las fronteras comprenden muy bien. Ciertamente, no hay nada bueno en quienes se infiltran por túneles en la oscuridad de la noche. Pero Jesús da un vuelco a esta imagen al comparar a los ladrones con el pastor y no con las ovejas. Aquellos que buscan robar, matar y destruir no son pastores; no son verdaderos líderes. Recordemos que estas palabras se dirigen a alguien que ha sido expulsado de la comunidad. El hombre ciego nacido ha visto cómo se utilizaba la cerca en su contra para mantenerlo fuera. Jesús lo encuentra y lo invita a reincorporarse, recordando al mismo tiempo a todos los que escuchan cuál es la verdadera prueba para cualquiera que pretenda ser un líder en la comunidad: ¿traen vida o acaso roban, matan y destruyen la vida que encuentran? ¿Aquellos que afirman preocuparse traen sanación o destrucción?

Esta pregunta vuelve a surgir de manera impactante más tarde en Juan, mientras que Jesús sirve como una puerta protectora para sus discípulos inmediatamente antes de su captura. En Juan 18, leemos que cuando Judas regresa con los soldados y la policía al jardín donde Jesús está con sus discípulos, Jesús se presenta, colocando su cuerpo en la entrada del jardín, entre los soldados y los discípulos. Cuando los soldados dicen que buscan “Jesús de Nazaret”, Jesús responde: “Ya les he dicho que soy yo. Si me buscan a mí, dejen que estos otros se vayan” (Jn. 18:8 DHH). En este momento, Jesús está a la puerta del jardín. No se sorprenden los que buscan la destrucción, pero tampoco los dejará entrar.

Elisabeth Johnson dice: «El propósito de la puerta no es impedir la entrada de las demás ovejas». De hecho, Jesús dice en el versículo 16: “Tengo otras ovejas que no pertenecen a este redil…”. Más bien, el propósito de la puerta es proteger de todo aquello que amenaza el bienestar de las ovejas».[1] Para quienes tienen gatos o perros, puede resultar más fácil imaginar cómo se comportan cuando se cierra la puerta de una habitación. Quizás antes no tenían ningún deseo de entrar o salir, pero en el momento en que se cierra la puerta, todo cambia. Jesús deja claro que su función como puerta no es mantener a las ovejas ni dentro ni fuera. Al igual que una gatera o una perrera en casa, la puerta está diseñada para brindar libertad y vida, impidiendo la entrada de cualquier elemento perjudicial.

(También pienso en cómo a veces cerramos la puerta del patio para que los niños jueguen en la iglesia sin miedo a que entren.) En general, los visitantes son bienvenidos, pero hay momentos en que conviene proteger el juego de los más vulnerables.

Laura Holmes[2] dice que el propósito de la puerta es de doble lado: protege a quienes quieren matar, pero también provee acceso al pasto para las ovejas. Ese pastar es abundante, y lo vemos en las palabras de Jesús: “Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.” (Jn. 10:10b) De esta manera, recibimos dos imágenes distintas de la comunidad cristiana primitiva. El pasaje de la Primera Epístola de Pedro se ha utilizado en ocasiones para respaldar a líderes ilegítimos: aquellos que buscan la destrucción y su propio beneficio, en lugar de procurar la vida de quienes están llamados a servir. Sin embargo, debemos tener claro que las palabras de Pedro —acerca de aceptar el sufrimiento como parte del seguimiento de Cristo— están dirigidas a una comunidad en crisis. Se trata de una comunidad que vive en una situación en la que no existen opciones favorables. Las opciones que tenían eran: someterse a la injusticia y la tiranía del imperio —convalidando, en esencia, la opresión de otros— o sufrir junto con la comunidad. En tal situación, Pedro afirma que la salvación se halla todavía junto a las demás ovejas, bajo el cuidado del Pastor. Podemos confiar en que el Pastor custodiará nuestras almas y nos protegerá para que no sucumbamos ante el mal que nos rodea.

En la otra imagen de la iglesia primitiva, vemos una comunidad que se ama y se cuida mutuamente. En el capítulo 2 de los Hechos de los Apóstoles, vemos esta comunidad que rodea a los apóstoles. Y sentimos el asombro: “Todos estaban asombrados a causa de los muchos milagros y señales que Dios hacía por medio de los apóstoles.” (Hechos 2:43) Más tarde escucharemos sobre estos milagros y señales mientras leemos sobre sanaciones y estar libres de la prisión.

La salvación para esta comunidad, como la del hombre nacido ciego o de cualquier otra persona que se encuentre a la orilla de ella, es una manera de entrar en la vida, en la salud y en la comunidad. Karoline Lewis nota que el hombre nacido ciego está salvado de la aislación y la marginalización. “Su sanación le salvó de una oscuridad sempiterna. Jamás va a preguntarse por su próxima comida ni quién responderá a sus pleitos mientras pide limosna en las afueras de la ciudad. Conocerá la seguridad y el bienestar de la comunidad.”[3]

Mientras preparamos a personas de la comunidad para la confirmación más tarde este año, estas dos descripciones de la vida en comunidad pueden servir como recordatorios de nuestro pacto bautismal, que renovamos. Confiemos en el Pastor, que nos ayudará a renunciar al mal aun mientras encontramos la comunidad en y por medio de la Puerta. Para él, como para todos nosotros, la salvación consiste en saber que hay otros que se interesan por si tienes lo suficiente para comer. La salvación es pertenecer. La salvación es no tener que decidir entre la libertad y la seguridad. La salvación es confiar en ambos: la Puerta y el Pastor. Amen.



[1] Elisabeth Johnson, “Commentary on John 10:1-10 - Working Preacher from Luther Seminary.” 2017. Working Preacher from Luther Seminary. May 7, 2017. https://www.workingpreacher.org/commentaries/revised-common-lectionary/fourth-sunday-of-easter/commentary-on-john-101-10-3.

 

[2] Laura Holmes, “Commentary on John 10:1-10 - Working Preacher from Luther Seminary.” 2026. Working Preacher from Luther Seminary. March 31, 2026. https://www.workingpreacher.org/commentaries/revised-common-lectionary/fourth-sunday-of-easter/commentary-on-john-101-10-7.

 

[3] Karoline Lewis, “Commentary on John 10- Working Preacher from Luther Seminary.” 2014. Working Preacher from Luther Seminary. May 11, 2014. https://www.workingpreacher.org/commentaries/revised-common-lectionary/fourth-sunday-of-easter/commentary-on-john-101-10-4. MCL trad.

 

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