Propio 16 A + Quiénes son? + 8.23.26
M. Campbell-Langdell
All Santos, Oxnard
(Éxodo 1:8–2:10; Salmo 124; Romanos 12:1–8; San Mateo 16:13–20)
¡Buenos días! Estoy emocionada para estar de regreso con ustedes en
Todos los Santos. Espero que el tiempo de mi ausencia haya sido interesante
mientras escuchen otras voces en la predicación. Estoy sumamente agradecida por
este tiempo de descanso y renovación. Además, tuve un par de aventuras lo que
fue muy especial. Visite a Japón, incluyendo la isla de Okinawa, donde vive mi
comadre y mi ahijada. Luego, después de un descanso participe en un retiro de Oración
de Centramiento por ocho días. Después del retiro y un poco de descanso para
empacar, y el funeral de Dave, Alene y yo fuimos a mi país natal, Inglaterra.
Vimos a unos primos en Londres y comunique con mi madrina. Luego fuimos a York
y Hull donde quedamos unos días con una gran amiga desde hace anos y su
familia. Finalmente fuimos a Gales y Dublín, Irlanda. Regresamos a casa,
parando en Eugene, Oregón para ver otros amigos en el camino y para conectar
con Mónica. Fue una gran aventura y exitosa porque sentimos lo suficiente
descansado para regresar a nuestras iglesias y trabajos.
El retiro de Oración de Centramiento fue muy poderoso. Fue dirigido por
el Padre Bill Sheehan, un sacerdote católico romano de casi 90 años quien asistió
al primer retiro de Oración de Centramiento en los EEUU hace mas que 40 anos
dirigido por el Padre Thomas Keating, quien fundo este movimiento aquí. No solo
compartió sobre las enseñanzas de Keating, sino que incorporo a su experiencia
personal. Y el primer día, nos hizo una pregunta. “Quiénes son?”
Y la respuesta, que no es de sorprender, fue que somos los hijos e hijas
amadas de Dios. Porque ninguna otra identidad es mas importante. Después de
decir esto, dijo Padre Bill, con un gran acento del área de Boston, “Entonces,
¿cuál es tu problema?” ¡Lo que nos hizo reír!
Así que, por supuesto, cuando vi este evangelio para hoy, y la pregunta
de Jesús, ¿“Quien dicen que soy? Me hizo pensar en ese momento. A la pregunta
de Jesús, ¿qué contesta Pedro? (El Mesías, el Hijo de Dios viviente.) ¿Así que,
como sabe esto Pedro? Jesús implica que solo Dios puede conceder esta
sabiduría.
Pedro tiene un don. Si, tiene muchas fallas también, pero su don es ver más
allá de lo aparente. Hace un par de semanas leímos que el fue el que confió lo
suficiente en Jesús como para caminar sobre las aguas con él. Nuestro pasaje de
la carta a los Romanos habla sobre dones espirituales, y esto es el don
espiritual de Pedro. De ver más allá de lo aparente de inmediato.
De una manera, Dios nos pide hacer lo mismo en nuestras vidas de
oración. De intentar ver algo mas de lo que sea aparente. Pero para hacer esto
tenemos que estar dispuestos a estar transformados. En la Oración de
Centramiento, hay cuatro consentimientos. El primero es consentir a la bondad
fundamental de nuestro ser. El segundo es consentir al don de nuestros cuerpos,
incluyendo nuestra energía sexual. Es decir, saber cómo dirigir nuestras
energías de una buena manera. La tercera es consentir al don de nuestra
mortalidad. La cuarta es consentir a ser transformados. Que estemos dispuestos
a morir al ser externo para que la profundidad de nuestro ser sea revelada.
Solo entonces podemos hacer nuestro don único al mundo.[1] Yo creo que San Pablo refiere
a esto cuando hablar de ser transformado y renovado en nuestras mentes. En
contemplación y otras formas de oración – incluso el rosario, dice Padre
Keating, recibimos el guía de Dios para nosotros.
Pero esta oración y guía nunca es solo por nuestro beneficio individuo.
Es para el bien del mundo. Lo que me lleve al tema de Sifrá y Púa. ¡Que mujeres
extraordinarias! ¿Tenían todo un imperio sobre sus espaldas, diciendo que
tenían que matar a los niños israelitas, pero que dijeron? ¡Como escuche en el
musical Six, “no-no-no-no-no-no-way!” Ellas temían a Dios mas que al Faraón, y
dejaron a los niños quedar vivos. El Senador John Lewis, que en paz descanse,
diría que ellas se metieron en “buenos problemas.” They were making Good
Trouble! Pero esta rebelión
buena no fue solo para los bebes en sí, aunque solo por eso valdría la pena,
pero beneficio a todos. Porque en salvar a Moisés, salvaron a un pueblo, el
pueblo de Israel. Con la ayuda de Mirian y Aron, Moisés llevo a su gente de
Egipto, por el desierto, hasta la entrada de la tierra prometida.
Ninguna buena acción esta desperdiciada o solo por uno de nosotros.
Todas las acciones buenas tienen consecuencias que tocan a otros. Así que,
regresamos a la pregunta inicial. ¿Quienes somos? ¿Pueden clamar su identidad
hoy? ¿Que son hijos e hijas amados de Dios? Tomen un momento para sentir el
amor de Dios para ustedes hoy. Inhala su amor, respira su amor. ¿Cuándo sienten
centrados en esa identidad, que significa esto para ustedes hoy? ¿Están
llamados a hacer un poco de resistencia sagrada, o mostrar bondad a alguien, u
orar para los bebes que necesitan unas parteras valientes hoy en día? Solo
ustedes pueden escuchar lo que Dios los quiere decir. Lo que Dios ha puesto en
su corazón. Pero para estar transformados, tienen que escuchar a Dios. Así que,
tomen unos momentos en oración y meditación – cualquiera manera que funciona
para ustedes – en los días por venir. A ver lo que escucharan. Tal vez estarán
sorprendidos. Pero algo queda seguro. Dios tiene un don y un mensaje para cada
uno. ¿Qué será?
Amen.
[1] P. Bill Sheehan, notas del
retiro de Oración de Centramiento en el Centro de Retiros del Espíritu Santo,
23 de julio de 2026.

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