Propio 17 A + Cuando las cosas van terriblemente mal (ACL) + 8.30.26
Cuando las cosas van terriblemente mal
Éxodo 3,
Salmo 26, Romanos 12, Mateo 16
Todos los
Santos, Oxnard
Rev. Alene
Campbell-Langdell con La Revda. Melissa Campbell-Langdell
¿Qué pasa
cuando las cosas van terriblemente mal? Como mencione la semana pasada, una de
nuestras paradas en el viaje fue el catedral en Kildare, Irlanda. Esta es la
iglesia ancestral de Santa Brígida. Ella y los monjes y monjas en su abadía
fueron conocidos como los que mantenían un fuego santo. Antes de que Brígida
llego a ese lugar, fue un sitio santo a los druidas, y en una época antes de
nuestra facilidad en crear fuego, mantener una llama dedicada para una
comunidad en un lugar a veces muy frio fue un deber sagrado. Santa Brígida
dedico el fuego a Cristo y lo mantenía. Aunque la iglesia fue quemada varias
veces por los Vikingos, el santo fuego continuo hasta que el Rey Enrique Octavo
lo extinguió en el sigo 16 cuando estaba cerrando los monasterios.
¿Qué pasa
cuando las cosas van terriblemente mal? Moisés esta pasando por un momento dificilísimo
cuando encuentra la zarza que arda con fuego. Antes fue como príncipe en
Egipto, pero esta en exilio porque mato a un Egipto tratando de proteger unos
israelitas que fueron maltratados. Y ahora cuida las ovejas de su suegro en las
colinas. Lo que, es más, la gente de Israel, su gente, están sufriendo. Como
escuchamos la semana pasada, tenían amenazas de muerte regularmente. Y Dios
escucha el clamor de su gente. Dice: “Claramente he visto cómo sufre mi pueblo
que está en Egipto. Los he oído quejarse por culpa de sus capataces, y sé muy
bien lo que sufren.” (Éxodo 3:7)
Un salmo
alternativo para hoy es el Salmo 26, que empieza así: “Júzgame, oh Señor,
porque en integridad he andado; * he confiado asimismo en el Señor sin
titubear.” No sabemos que ha pasado que resulta en este pleito. Mary Elise Lowe
comenta que puede venir de un rito en Jerusalén para los que fueron acusados
falsamente de un crimen. Esto me hace pensar en un hombre de quien leí en el
periódico del domingo pasado quien sirvió muchos anos por un robo, aunque fe
inocente. Gracias a Dios ya esta en libertad, pero perdió todo ese tiempo con
sus amigos y familia.
¿Qué pasa cuando las cosas van terriblemente mal? ¿Cuándo intentas amar a su
prójimo lo mejor que puedes y todavía estes acusado de hacer malas cosas? Hay
un fuerte impulso para estar enojado con Dios y insistir en su propia inocencia
de contraste con los que rodean a uno: “No he frecuentado personas inútiles, *
ni me he asociado con los engañadores.” (S. 26:4-5) Pero debemos tener cuidado
con esto. Nuestra fe dice que no hay ninguna persona que sea inútil. Si Cristo
murió por todos, nadie es sin valor. Así que tal vez hablamos aquí de acciones
e ideas mas que personas. Si decidimos que un concepto no se alinea con el amor
de Cristo, es nuestro deber no asociarnos en eso.
Para la
categoría final de cuando las cosas van terriblemente mal, veamos el ejemplo de
Pedro. Pedro acaba de recibir una revelación divina. Literalmente esta en la
presencia del ungido de Dios, el Hijo de Dios. Y ahora, esta persona tan
sagrada dice claramente que va a sufrir y morir a las manos de los lideres de
su propio pueblo. ¿Como seria posible que el plan de Dios incluye la
destrucción de la persona mas sagrada que hay? La gente esta tratando de
entender como es que Dios deje pasar la destrucción del Templo. No es de
sorprender que Pedro responde a Jesús: “¡Dios no lo quiera, Señor! ¡Esto no te
puede pasar!” (Mateo 16:22) Regresando al tema inicial, Moisés no sufrió por
cuarenta años para llevar la gente de Israel por el desierto hasta la Tierra
Prometida, solo para que pase esto, ¿seguramente?
Al inicio,
la respuesta de Jesús a Pedro parece muy fuerte. Sin embargo, también es
practico. Jesús nombre que Pedro se somete a una tentación muy humana. Satanás
es la personificación de la tentación o la acusación. Nuestras preocupaciones
humanas sobre preservación de la vida pueden convertir objetos en ídolos y
pueden prevenir tener gozo en la vida.
Así que, ¿qué
hacemos cuando las cosas van terriblemente mal? La respuesta sorprendente que
escuchamos en la Carta a los Romanos es “Si tu enemigo tiene hambre, dale de
comer.” (Romanos 12:20) Por supuesto hay una lista mas extensa en este capítulo
que describe muchos aspectos del amor genuino (literalmente un amor sin
hipocresía). Esto es como luchamos en contra de las acusaciones falsas. Esto es
como respondes en los tiempos difíciles. Vivan alegres por la esperanza. No
dejen nunca de orar. Procuren hacer lo bueno delante de todos. Dan de comer a
tus enemigos.
Que nos
lleva a la pregunta, ¿Quién es mi enemigo? ¿Es solo los que nos acusan
falsamente? ¿O que me persigan por algo de mi identidad? Tal vez. Sin embargo,
Pablo habla a unos cristianos quienes están viviendo en el medio del imperio
romano. Entonces, tanto como ahora, el imperio romano tenia muchos “enemigos.”
Nos fascinaba al visitar al área de Gales que hay una historia de muchos
enemigos. Había muchas fortalezas en la costa. Algunos fueron construidos para
defenderse de los vikingos. Y estos fueron usados de nuevo mas tarde de
defenderse de los irlandeses. Luego en los 1100s, el Rey Edward construyo la
Corona de Hierro para defender los ingleses de los galeses.
Sin
embargo, no importa quien se defina como el enemigo, el mandato es lo mismo.
Dales de comer y de beber. La idea mala e inútil con que no debemos asociar es
que esta bien maltratar a la gente solo porque alguien los ha nombrado como un
enemigo.
La muerte y
los cambios que parecen a la muerte son partes de la vida. Las acusaciones
falsas pasaran. Catedrales estarán destruidos y construidos de nuevo. Las cosas
nuevas solo desarrollan cuando lo antiguo esta destruido. No existe una
resurrección sin muerte.
Mientras yo
estaba escalando dentro del torre defensiva al lado de la catedral en Kildare, Alene
se sentó en el área del fuego ya extinguido. Pensaba en la torre que como
hubiera sido para los del monasterio, buscando refugio en una torre, mientras
que tu iglesia y casa fue destruida con fuego. Y la fortaleza que requería
construirlas una y otra vez. Alene quedo asombrada con la fidelidad que tomaba
para continuar de compartir la luz de Cristo tras los anos. Y la fidelidad
representada en el santo fuego que ahora exista en un centro de retiros, solo
un par de millas de distancia de la catedral. Ellos ahora mantienen el fuego de
la Santa Brígida.
La
fidelidad es nuestro deber. Cuando nos mantenemos fieles, podemos confiar en
Dios para la vida nueva que seguramente seguirá.
Amen.

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