Año A — Navidad 1 -- Te y Creación
M. Campbell-Langdell+
All Santos
12.28.25
(Isaías 61:10–62:3; Salmo 147 LOC; Gálatas 3:23–25; 4:4–7; Juan 1:1–18)
Se dice que Napoleón
Bonaparte, quien una vez fue emperador de Francia, preguntó a un científico de
su tiempo, Pierre-Simón Laplace, sobre un libro que este había escrito, Système
du Monde. Él le preguntó a Laplace porque él no mencionó el
Creador en el libro, y Laplace respondió: “No tenía necesidad de esta hipótesis.” [1]
Since the Enlightenment, science has become the belief system
of choice for many people, replacing traditional notions of God. Desde
el siglo de la Ilustración, muchos hemos pensado que podemos explicar todo mediante
las ciencias. Dicen, “no necesito a Dios, porque tengo una explicación
racional.”
Y en el otro lado, tenemos gente quienes temen a la ciencia, temen que va a
tratar de explicar todo, sin dejar espacio para Dios, como si Dios fue una
persona necesitando un asiento en el bus.
A veces parece que hay una
lucha en nuestra cultura entre los que creen en la ciencia y los que ven a la
ciencia como una amenaza a la fe verdadera. We find a world in which there seems
to be a war between those who trust science and those who fear it leaves no
room for God.
¿Y han escuchado que mucho del
universo está lleno de materia oscura? Pastora Alene me recordó recientemente
que alrededor de 69 porciento del universo es energía oscura, una fuerza que
expande al universo. Otro 27 por ciento es materia oscura y solo 5 por ciento
es materia visible como nosotros. Parece un poco ominoso para un momento,
pero para mí los misterios de la ciencia me traen a la luz de Dios.
Porque, como escuchamos en el
evangelio de hoy, la “luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no han
podido apagarla (Juan 1:5).”
De hecho, muchos científicos
han visto en los últimos años que las ciencias a menudo han traído tantas
preguntas como respuestas, particularmente en la física cuántica, que estudia
las estructuras de los átomos y busca cuál es la estructura más básica del
universo.
Filosofo J. B. Stump habla de
la teoría del “Big Bang” en la que fue un momento de inicio detrás de que
empezó a formar toda la materia del universo. Piensan muchos que es
posible que tenía que haber un “movedor no movido,” su palabra científica para
Dios. Alguien puso todo en moción, dicen algunos. [2]
Las leyes de las ciencias
parecían estrictas, pero ahora sabemos mejor, justo como escuchamos en la Carta
a los Gálatas que la ley antigua no les tiene presos ahora porque Cristo
cambió todo. Neither the laws of science nor the law of rule of old are as strictly
confining as they once were.
Porque el filósofo Stump nos
dice que hay posiblemente a lo menos dos niveles de realidad—una realidad
científica y otra realidad de la relación con Dios. As Stump says, we have begun to see
there are a couple of levels of reality, which can be described by theologian
and physicist John Polkinghorne’s example about a tea kettle. Por
ejemplo, si tomamos el ejemplo de una tetera, y porque está hirviendo. Un
científico nos puede describir todo el proceso de calefacción, y como las
moléculas están cambiando en respuesta a su situación para calentar y hervir el
agua.
Pero también, uno puede decir
muy claramente, “¡Quiero una taza de té! Esto es porque esta hirviendo la tetera.” There
are a couple of ways to explain why a tea kettle is boiling. We can discuss
the scientific reactions within water molecules, or we can say it’s boiling
because I want a cup of tea. [3]
Ahora, por supuesto, un
ejemplo que ocupa una tetera está muy cerca de mi corazón inglés, pero creo que
podemos ver el punto que hace aquí. Hay una realidad: la descripción
científica, y otra: la realidad de la relación. Yo quiero una taza de
té. Dios quiere una relación con cada uno de nosotros. Es algo que
cuesta creer que el Dios de la creación quiera estar en relación con cada uno
de nosotros, pero así es. The God of all creation wants a relationship with each one of
us. Wild!
Y aunque hay mucha riqueza de
color en el tapiz de la rica complejidad del estudio de las ciencias, también
siempre hay arriba de ella una nube diáfana y orada que es la realidad de
nuestra relación con Dios tras la historia. Un misterio. It’s not about
fitting God into the gaps, but seeing God in and through all, a separate,
eternal being who desires relationship with us.[4]
Y en el evangelio de hoy vemos
la realidad personal de Dios con mucha claridad. Jesucristo es la
Palabra, eterna y existente desde siempre, una fuerza cósmica. Pero
también, Jesucristo vino a vivir con nosotros como un hombre, y no fue
entendido. God
is both a cosmic force and a misunderstood man here. Vemos
aquí la soledad de Dios y el milagro de que él todavía nos salve. Todavía
podemos reconocer que encontramos salvación, aunque no lo entendemos.
Vemos aquí el milagro del perdón de Dios.
Y el otro día estaba meditando
en cómo es que el universo se expande constantemente, y pensé que es un poco
como Dios así. Nunca vamos a entender totalmente el universo; tampoco
entenderemos a Dios por completo. The constantly expanding universe tells me that we
will never have the measure of the universe, as it is always slipping out of
our mind’s grasp, just like we can never hold all of God’s mysteries in our
hands.
Y después escuché que hay un
chance de 10 al grado 500 de que el universo sea como el nuestro, para permitir
la vida. Do
you know that there is a 10 to the 500th power chance that our universe can
support life like ours? [5]
Si esto no es un milagro, no
sé qué es. Posiblemente algunas de las pruebas locas de las ciencias
realmente nos traen a Dios, después de todo.
Pero ¿esto significa que
debemos desechar todas las preguntas? Should we stop striving for the answers of science and
live only in the mystery? Creo que no. De hecho,
la búsqueda de la verdad a veces nos ayuda a entender más sobre Dios.
En el fondo, creo que tenemos
que ser humildes porque nunca vamos a entenderlo todo. Pero lo bueno para
nosotros es que Jesús nos salva de todas maneras. God still strives to be in a relationship
with us despite it all. Esta es la parte más asombrosa.
Usamos herramientas como las ciencias, pero el misterio de que el Dios del
universo quiera estar en relación con nosotros es el chiste más especial de
todos. Y, como Juan el Bautista, tenemos una misión. Tenemos que
compartir nuestra luz, estudiarla y compartirla con el mundo. Y va a
haber misterios que quedan presentes. Pero ellos hacen más divertida la
experiencia de vagar por el mundo, asombrados. These mysteries let us wander and
wonder through our world. Y nos traen a la estrella con
los reyes magos la semana que entra y nos dejan decir: “¡Gracias a Dios!”
[1] J.B. Stump, “Cosmic Question: God in a
World Explained by Science,” Christian Century (December 26,
2012), 20.
[2] Ibid,21.
[3] Ibid.
[4] Ibid, 22.
[5] Ibid.
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